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La próxima vez, invito yo.

Masajes en pareja en Sevilla.

Cuatro historias que se encuentran en ShenSations

Sus historias empiezan en lugares distintos del centro de la ciudad. Entre cafés, escaparates, fotografías y conversaciones pendientes. Todas acaban cruzando la misma puerta, en la calle Jesús del Gran Poder. En ShenSations Wellness Center  les espera una experiencia que cada una recordará de manera diferente.

Clara y David: volver a mirarse sin mirar el reloj

El sábado comienza con dos cafés y un teléfono sobre la mesa. Clara lleva varios minutos contándole a David algo que le ocurrió durante la semana. Él la escucha, pero una notificación le hace bajar la mirada. Cuando vuelve a levantarla, ella se ha quedado en silencio.

—Perdona. Lo guardo —dice David.

Clara sonríe.

—Hoy quería tenerte un rato para mí.

Llevan años juntos. Se conocen los gestos, los gustos y las pequeñas manías. Últimamente, sin embargo, casi todas sus conversaciones terminan en alguna tarea pendiente.

David ha preparado una sorpresa para después del desayuno: un masaje en pareja en Sevilla.

—He reservado en ShenSations. Podemos recibirlo juntos, en la misma sala.

—¿Los dos a la vez?

—Sí. Y he elegido la opción en futón. Me apetecía que probáramos algo diferente.

Al llegar, les preguntan cómo se encuentran, qué zonas necesitan más atención y qué presión les resulta agradable. Clara explica que lleva días con los hombros cargados. David prefiere un masaje más suave.

—Me gusta que nos lo preguntéis a cada uno —comenta Clara—. Venimos juntos, pero nuestros cuerpos necesitan cosas distintas.

Ya en la sala, se acomodan en el futón. Clara gira la cabeza hacia David y sonríe al verlo tan cerca.

Durante los primeros minutos todavía piensa en la mañana. Después, su atención empieza a quedarse en el contacto de las manos, en el peso de su cuerpo al descansar, en una respiración que va encontrando espacio. David siente que puede dejar de estar pendiente de todo.

Cuando termina el masaje, permanecen unos instantes en silencio.

—¿Sabes lo que más me ha gustado? —pregunta Clara—. Que estuvieras aquí al lado y que, a la vez, cada uno pudiera disfrutar de su masaje.

—A mí, el futón. Me he sentido muy a gusto. Repetiría así.

Salen a la calle con tiempo para pasear antes de comer. David busca la mano de Clara. Esta vez, el teléfono sigue guardado.

Lucía y Marta: una amistad que también sabe descansar

Lucía reconoce a Marta antes de que baje del taxi. Se abrazan, se separan para mirarse y vuelven a abrazarse.

—Tienes que contármelo todo —dice Lucía.

—Pero primero, un café.

Su mañana se llena de conversaciones que se interrumpen unas a otras. Un cambio de trabajo, una mudanza, alguien de quien no hablaban desde hacía años. Recorren el centro de Sevilla y entran en una tienda que ninguna tenía previsto visitar.

Marta se detiene ante un escaparate.

—¿Y ahora dónde me llevas?

—A ShenSations. He reservado un masaje para las dos.

—¿Un masaje en pareja? ¿Para nosotras?

—Claro. También podemos disfrutarlo dos amigas. Además, tienen distintos estilos de masaje; quería que pudiéramos elegir algo que nos apeteciera de verdad.

Al llegar, Marta reconoce enseguida lo mucho que le gusta la propuesta. Ha recibido otros masajes, pero nunca había compartido la experiencia con una amiga.

Hablan con sus masajistas sobre sus preferencias. Lucía quiere descansar y desconectar. Marta pide más atención en la espalda.

—Eso me gusta —le dice Marta a Lucía—. Que podamos venir juntas sin tener que pedir exactamente lo mismo.

Durante el masaje, la conversación se apaga de forma natural. Lucía deja de organizar mentalmente el resto del fin de semana. Marta, que suele sentirse responsable de aprovechar cada visita al máximo, se permite cerrar los ojos.

Al terminar, se miran y empiezan a reír suavemente.

—Creo que es la primera vez que pasamos tanto rato juntas sin hablar —dice Marta.

—Y todavía nos queda mucho por contarnos.

Se sientan después en una terraza cercana. Marta mueve los hombros y se acomoda en la silla.

—Qué bien me ha sentado. Me ha gustado que escucharan lo que necesitaba y ajustaran la presión. Hay veces que me cuesta decirlo.

Lucía levanta su vaso.

—Entonces ya tenemos tradición para tu próxima visita.

Emma y Sophie: descubrir Sevilla también con el cuerpo

Emma y Sophie han preparado su viaje con entusiasmo. En el móvil guardan restaurantes, monumentos y calles que quieren recorrer. Durante la mañana hacen fotografías, consultan el mapa y añaden nuevos lugares a la lista.

Después de varias horas caminando, Sophie se sienta en un banco.

—Mis piernas necesitan vacaciones de nuestras vacaciones.

Emma se ríe y se sienta a su lado.

—Por eso reservé el masaje para esta tarde.

Habían encontrado ShenSations mientras buscaban masajes en pareja en el centro de Sevilla. Les llamó la atención poder compartir la sala y elegir entre diferentes experiencias.

—También vi que ofrecen masajes en futón —recuerda Sophie—. Nunca he probado uno.

—Y podemos hablar en inglés. Me tranquiliza poder explicar bien lo que necesito.

Llegan a la calle Jesús del Gran Poder después de una última parada para hacer una foto. En ShenSations pueden comentar sus preferencias en inglés y preguntar con calma por la experiencia elegida.

—Ahora entiendo mejor cómo va a ser —dice Sophie—. Me gusta poder preguntar sin quedarme con dudas.

Durante el masaje, Emma deja de repasar el itinerario. Nota el cansancio que había ido acumulando y disfruta de tener un rato para descansar. Sophie siente cómo sus piernas encuentran alivio después de tantas horas caminando.

Cuando termina la sesión, ninguna se apresura a consultar el móvil.

—Estoy deseando caminar otra vez, pero más despacio —dice Emma.

—Yo también. Y me ha encantado que pudiéramos hacerlo juntas. Esto va a ser uno de mis recuerdos del viaje.

Ya fuera, miran alrededor y deciden dónde sentarse a tomar algo.

—Qué cómodo tenerlo aquí, en el centro —añade Sophie—. Podemos seguir con nuestra tarde sin hacer otro traslado.

Esa noche cenan, pasean y vuelven a hacer fotografías. Una de sus experiencias favoritas, sin embargo, no aparece en ninguna imagen: el momento en el que cerraron los ojos y dejaron que Sevilla esperara un poco.

Elena e Inés: «He reservado para nosotras»

Elena e Inés han pasado la mañana de compras cerca de El Corte Inglés. Llevan varias bolsas y una conversación que va cambiando de tema a cada paso.

—Ahora nos sentamos a merendar —propone Elena.

—Antes tengo otra cosa preparada —responde su hija.

Inés la conduce hasta ShenSations Wellness.

—He reservado un masaje en pareja.

Elena mira a su hija, sorprendida.

—¿Para las dos?

—Para las dos. Quería regalarte algo que pudiéramos compartir.

A Inés le había gustado encontrar distintas opciones para recibir un masaje juntas. Había elegido las camillas porque sabía que su madre se sentiría cómoda, aunque también le había hablado de la posibilidad de probar el futón en otra ocasión.

—Me alegra que podamos elegir —dice Elena—. Hoy prefiero la camilla. Ya me conoces.

Antes de empezar, Elena comenta que nunca sabe qué intensidad pedir. Su masajista le explica que puede decir en cualquier momento si desea modificar la presión.

—Entonces os iré diciendo —responde, más tranquila—. Me da confianza saber que no tengo que aguantar si algo no me resulta agradable.

Inés la oye desde la camilla de al lado. Reconoce en su voz esa pequeña tranquilidad que esperaba regalarle.

Durante el masaje, Elena deja de pensar en la hora de volver. Inés también descansa: ya no está pendiente de las bolsas, del siguiente plan ni de si la sorpresa habrá salido bien.

Después, mientras se preparan para salir, Elena le dice:

—Me ha gustado mucho que estuvieras cerca. Y cómo han estado pendientes de que me sintiera cómoda.

—¿Repetirías?

—Sí. Pero la próxima vez invito yo.

Finalmente van a merendar. Elena apoya las manos alrededor de su taza e Inés deja las bolsas bajo la mesa. Ninguna menciona todavía la hora.

Una experiencia para dos, a vuestra manera

Cada historia llega a ShenSations Wellness Center con un deseo diferente: reencontrarse, celebrar una amistad, descansar durante un viaje o cuidar a alguien querido.

Compartir un masaje permite estar cerca y disfrutar, al mismo tiempo, de una atención adaptada a cada persona. Las opciones en camilla y futón, los distintos estilos de masaje y la escucha de las preferencias de cada cliente forman parte de esa experiencia.

En la calle Jesús del Gran Poder, en pleno centro de Sevilla, puedes incluir esta pausa en una mañana de compras, una escapada o una cita especial. Después os esperan los bares, restaurantes y paseos de la ciudad. Quizá los disfrutéis con el cuerpo más descansado y con ganas de alargar el tiempo juntos.

¿Con quién compartirías tu próxima historia? Descubre los masajes en pareja de ShenSations y reserva vuestra experiencia en Sevilla.

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