LA IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO.

LA IMPORTANCIA DEL DIAGNÓSTICO.

El diagnóstico  es un procedimiento racional que se basa en determinado métodos y tiene como fin captar el origen de la enfermedad para encontrar el tratamiento adecuado.En Oriente el cuerpo humano se considera una unidad delicadamente equilibrada compuesta de partes interdependientes. La persona es una entidad viva Compuesta por mente, cuerpo y espíritu, formando  una sola unidad. En el diagnostico oriental,  el cuerpo es una orquesta cuya música es el alma. Elimine cualquier instrumento o cambie la manera de tocarlo y se alterará toda la música. Para poder obtener la extensión total del espíritu es necesario afinar delicadamente cada órgano como si se tratara de un instrumento. Debe funcionar de modo óptimo, como si fuera tocado por un virtuoso. Sin embargo, nunca se debe olvidar que cada órgano ha de estar en perfecta consonancia con el resto del cuerpo (los demás instrumentos de la orquesta) para producir el ser más completo y hermoso que es la persona.
  El terapeuta oriental, por lo tanto, es como el director de una orquesta. Escucha los instrumentos que desentonan y los afina para que toquen en armonía con el resto de la orquesta.  

En el interior del cuerpo, cada órgano se considera en relación con todos los demás. La salud de un órgano individual, el hígado por ejemplo, depende del funcionamiento adecuado de todos los demás órganos. El motivo es sencillo: desde el punto de vista oriental, el cuerpo es un circuito continuo por el cual circula la energía. Esta energía es la fuerza vital. En  China e le llama Qi, en Japón se la llama Ki, y en India Prana. Si la energía está bloqueada en cualquier parte del cuerpo, la energía Qi no nutre adecuadamente a los otros órganos. Así pues, el hígado, el corazón, el bazo, el intestino grueso y los riñones, por nombrar unos pocos, trabajan todos en armonía y cada uno depende de los demás para mantener la salud. Si hay una adecuada circulación de la energía por todo el cuerpo, todas las células serán nutridas por la energía dadora de vida, y todos los órganos podrán realizar sus tareas de modo óptimo. Si la energía está bloqueada, las células y los órganos se alteran por falta de Qi.

 En la tradición occidental, si hablamos del «hígado» o de «problemas del hígado», nos referimos sólo a problemas físicos del órgano propiamente tal. En la tradición oriental podríamos referirnos al órgano o al meridiano de energía relacionado con ese órgano, y los problemas que afectan al órgano o al meridiano son a veces físicos y a veces psicológicos

Hablar del cuerpo como algo separado de la energía vital, o espíritu, es erróneo. El cuerpo es la manifestación externa del espíritu. El espíritu, o fuerza vital, imbuye el cuerpo y mantiene su vida. El terapeuta oriental trabaja con la energía del cuerpo y se interesa por las características y el comportamiento de cada órgano. Dado que la mente, el espíritu y el cuerpo son uno, todas las características humanas, sean emocionales, intelectuales o espirituales, tienen su órgano físico correspondiente. Todos sabemos, por ejemplo, que el cerebro es el órgano para pensar; sin embargo, ningún científico ni neurocirujano ha visto jamás un pensamiento. Los pensamientos son invisibles, pero si se lesiona el cerebro, disminuye la capacidad de pensar. Lo mismo ocurre con todas las demás partes del cuerpo. Cada órgano tiene su papel en el mantenimiento del carácter de una persona.

 

En la diagnosis oriental decimos que la salud del cuerpo está directamente relacionada con la salud de la mente y con la psicología personal. Incluso decimos que cada emoción está asociada con un determinado órgano o grupo de órganos. El hígado, por ejemplo, está relacionado con la rabia. Cuando hay un problema o lesión en el hígado, uno siente más rabia. Los riñones son la sede de la voluntad y controlan el miedo; por eso, cuando hay problemas de riñón, se siente más miedo.

 

Diagnostico MTCLa diagnosis oriental depende totalmente del contacto persona a persona. El médico oriental observa a la persona enferma, la palpa, la interroga minuciosamente y la escucha con atención. La relación entre paciente y terapeuta es tan íntima que llegan a ser uno. El terapeuta debe dejar de lado su ego y permitir que la información procedente del paciente dirija sus actos. El papel del terapeuta r oriental es pasivo y fortalecedor. Tratamos de trabajar con las energías re-establecedoras de la salud que hay en el interior del “enfermo”. El terapeuta no cura al enfermo; es el enfermo quien se cura a sí mismo. Todo lo que hace el terapeuta es orientarlo para que se cure o recupere él mismo. La curación oriental adopta la visión macroscópica. Miramos el cuadro completo, la persona en su totalidad. Damos mucha importancia a la prevención de la enfermedad, buscando mantener y mejorar la salud.

En la antigua China se le pagaba al médico para que conservara la salud del paciente. Si éste se enfermaba, no se le pagaba al médico. Y cuando el que enfermaba era el rey, se decapitaba al médico de la corte. La prevención de la enfermedad era la «medicina» principal.

 

La medicina occidental define la enfermedad basándose en síntomas. Por lo tanto, su método de curación es sintomático. Para un dolor de cabeza el médico receta una aspirina. Normalmente no se preocupa por la causa subyacente al dolor de cabeza. Aunque la causa evidente del dolor de cabeza sea el estrés o la dieta, el método para superarlo es siempre el mismo: un medicamento. Un sarpullido en la piel suele tratarse con ungüentos de uso tópico; no se considera la causa del sarpullido. Para un terapeuta oriental, un sarpullido o un problema digestivo podrían deberse a un problema de riñones, del hígado o del bazo, cada uno de los cuales podría estar causado por la dieta, el estrés o problemas psicológicos. El método oriental no consistiría en recetar un fármaco sino en recomendar un cambio en el estilo de vida. La medicina occidental adopta la visión microscópica, tendente a mirar el minúsculo mundo de las bacterias, virus y otros organismos microscópicos. Esto fomenta aún más el uso de fármacos. Los dos recursos de la medicina moderna son los medicamentos y la cirugía, que se usan para tratar síntomas. El motivo subyacente a este enfoque sintomático es que el cuerpo se considera una máquina, llena de partes móviles. Cada órgano se puede considerar distinto y separado de los demás órganos. En consecuencia, la profesión médica se divide en especialidades. Si se tiene un problema emocional, se va al psiquiatra; para un problema  en el pie se acude al podólogo; para un problema de huesos, se visita a un ortopeda o a un osteópata; para un problema de nariz se consulta a un otorrinolaringólogo; para un problema cardíaco se acude a un cardiólogo, etc. Considerar el cuerpo de esa manera tan fragmentada tiene sus consecuencias. Las diversas especialidades se autoexcluyen mutuamente.

El cardiólogo está demasiado ocupado con lo suyo para preocuparse del estudio del hígado, mientras que el médico del hígado está demasiado ocupado para estudiar los riñones. Una persona que sufre un trastorno hepático puede ir al especialista del hígado. El médico le receta medicamentos que hacen desaparecer el trastorno. Pero los efectos secundarios del medicamento le provocan un problema al corazón. De modo que va al cardiólogo, quien le receta medicamentos que le subsanan el problema. Pero esos medicamentos le causan una enfermedad renal. El paciente va entonces a ver al especialista del riñón, el cual le receta un medicamento; el problema renal desaparece, pero el medicamento le causa un problema de estómago.  Cada especialista dice: «Lo he conseguido », pero el paciente ha muerto. El motivo es que cada especialista sólo ha visto esa pequeña parte del cuerpo que le correspondía, y ha sido incapaz de ver que el cuerpo es una unidad.
   

El médico occidental da importancia al control de la crisis, un método opuesto a la prevención. Trabaja mejor cuando hay una enfermedad aguda que cuando la enfermedad es crónica. En última instancia, tanto los médicos orientales como los occidentales son necesarios. Ambos tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Nuestros métodos de diagnóstico, que serán ampliados en artículos siguientes,  se van a basar en el Diagnostico a través del Hara ( Shiatsu), y el Diagnostico según los métodos de la Medicina Tradicional China: observación, auscultación, interrogatorio y palpación ( Shiatsu y MTC).

Ambos se basan en dos principios básicos, que son:

  • El exterior refleja el interior ( observar el exterior para examinar el interior)
  • El todo por la parte ( interdependencia  de las distintas partes o sistemas del cuerpo; el examen de un aparte del cuerpo por si sola ( pulso, cara o lengua), da información sobre todo el cuerpo).

 


2 comentarios

  1. Buenisimo post. Gracias por publicarlo…Espero màs…

    Saludos

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